Lo que nos dicen los datos preliminares sobre la AOD de 2025
![]() |
La caída de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) puede tener un efecto directo sobre la brecha digital. Si los recursos internacionales para el desarrollo se reducen, también se estrecha el margen para financiar conectividad, infraestructura digital, capacidades tecnológicas y sistemas de información en los países que más los necesitan, profundizando la desigualdad en el desarrollo internacional.
Este riesgo aparece en un momento sensible. Tras varios años de crecimiento, la AOD de los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (DAC) de la OCDE entra en una fase de retracción, presionada por ajustes presupuestarios, cambios en las prioridades de los donantes y una reasignación de recursos hacia otros objetivos: el problema es qué tipo de desarrollo queda postergado cuando esa reducción de la financiación.
Los datos más recientes de la AOD
En abril de 2025 la OCDE publicó los datos preliminares
correspondientes a 2024, que situaban el total de la AOD de los miembros del
DAC en torno a USD 212 mil millones. Cuando posteriormente se consolidaron las
estadísticas definitivas, el monto fue revisado ligeramente al alza hasta USD
214.6 mil millones, el primer descenso interanual de la AOD desde 2020, ya que
en 2023 este flujo había alcanzado USD 228.9 mil millones.
El informe de previsión de la OCDE para 2025
Detrás de ese cambio ya estaban operando ajustes fiscales en
los países donantes que comenzaban a afectar sus presupuestos de cooperación.
En ese contexto, la OCDE publicó en junio de 2025 el informe Cuts in Official Development Assistance, cuyo objetivo era estimar la posible
evolución de los flujos de ayuda en el corto plazo.
El informe presentó dos escenarios prospectivos para 2025,
uno de recorte moderado (lower cut), donde la AOD del DAC se ubicaría en
torno a USD 186 mil millones (-9%), y otro de recorte severo (higher cut)
que mostraba una caída del flujo hasta aproximadamente USD 170 mil millones
(-17%).
Existe, sin embargo, un elemento metodológico clave para
interpretar correctamente esas cifras. Cuando la OECD elaboró el informe Cuts
in Official Development Assistance (junio de 2025), los datos preliminares
de 2024 ya estaban publicados (alrededor de USD 212 mil millones), pero los escenarios para 2025 se calcularon sobre
datos expresados en dólares constantes de 2023, es decir ajustados por
inflación y tipos de cambio, y por ello la base utilizada en el informe fue menor
que el dato nominal preliminar de 2024 reportado por el DAC: se utilizó como
referencia de la AOD de 2024 un monto cercano a los USD 204.5 mil millones.
Esa diferencia explica por qué los porcentajes de caída
utilizados en el informe no coinciden exactamente con las comparaciones
realizadas con el dato nominal final del valor de la AOD de 2024.
Estimaciones preliminares para 2025
Las estimaciones preliminares disponibles para 2025 indican
que la AOD de los miembros del DAC podría situarse en torno a USD 174,3 mil
millones. Comparado con el dato final de 2024, esto implicaría una caída
nominal cercana al 18,8%, que en términos reales (valores ajustados por
inflación) se aproxima al 23%.
Si estas cifras se confirman cuando se publiquen los datos
definitivos, se trataría de una de las contracciones más pronunciadas de la AOD
en las últimas décadas: tras varios años de expansión, la cooperación
internacional estaría entrando en una fase de restricción fiscal.
Las causas de esta caída son múltiples, pero entre las más
relevantes destacan los recortes presupuestarios en grandes donantes, la
reducción del gasto en refugiados dentro de los países donantes, la disminución
de la asistencia a Ucrania y la reasignación de recursos hacia presupuestos de
defensa. A esto se suma un hecho inédito: por primera vez los cinco principales
donantes en términos nominales reducen simultáneamente sus montos de AOD
(Estados Unidos: −25%; Alemania: −26,4%; Japón: −14,8%; Reino Unido: −19,6%;
Francia: −18,7%).
Infraestructura digital y prioridades de inversión
Más allá del volumen total de la ayuda, el análisis de su
asignación sectorial revela otra tendencia relevante. A pesar de que las
tecnologías digitales están llamadas a desempeñar un papel central en las
transformaciones productivas del siglo XXI y de que ya existe una brecha
digital significativa entre países, la financiación destinada a infraestructura digital sigue siendo escasa.
Aquí aparece un segundo problema metodológico. En el sistema
de clasificación estadística del DAC no existe una categoría específica que
agrupe toda la cooperación vinculada al ámbito digital, por lo que cualquier
estimación debe construirse a partir de los proyectos clasificados bajo los
códigos de telecomunicaciones y tecnologías de la información.
Aplicando esa aproximación, la AOD destinada a redes de
telecomunicaciones, conectividad a internet, sistemas de información y desarrollo
de otras infraestructuras digitales en los países receptores alcanza entre 3 y
5 mil millones de dólares.
El contraste con la financiación destinada a infraestructura
energética, si se consideran los proyectos vinculados a generación eléctrica,
energías renovables, redes de transmisión y electrificación, se sitúa entre 18
y 25 mil millones de dólares, entre cuatro y seis veces más financiación
concesional que la infraestructura digital.
Implicaciones para la cooperación internacional
Esta diferencia no es casual. Refleja en gran medida las
prioridades históricas de la cooperación internacional, tradicionalmente
orientada a infraestructuras físicas vinculadas al modelo industrial clásico,
lo que plantea dudas sobre el tipo de inserción que la arquitectura actual de
la ayuda está promoviendo.
Lo que vemos es que los donantes están reforzando un patrón
en el cual los países en desarrollo continúan ocupando el papel de proveedores
de insumos estratégicos, en este caso, energía, para sostener la economía
global, reproduciendo dinámicas que recuerdan a la inserción histórica basada
en la provisión de materias primas propia del sistema económico industrial.
Las cifras permiten identificar, dos tendencias paralelas.
Por un lado, la AOD responde a los ajustes fiscales de los países miembros del
DAC, cerrando un ciclo de crecimiento que podría prolongarse en el tiempo en un
contexto de tensiones globales. Por otro, esta contracción no altera la
estructura sectorial de la cooperación, que continúa priorizando
infraestructuras más tradicionales en detrimento de las inversiones en sistemas
digitales.
En este contexto, la AOD ingresa
en una fase de retracción presupuestaria mientras continúa reproduciendo en el
sistema internacional digital las estructuras de desigualdad que caracterizaron
al sistema económico que estamos dejando atrás.
