Del liderazgo tecnológico a la arquitectura geopolítica de la inteligencia artificial
Por Javier Surasky
Una versión en inglés (EN) se publicará el próximo miércoles
Estados Unidos ocupa un lugar central en el mapa de poder de la inteligencia artificial. Su liderazgo no depende solo de empresas tecnológicas, universidades o capacidad de cómputo, sino de una estrategia que articula innovación, infraestructura, semiconductores, defensa, diplomacia y controles de exportación para influir en la arquitectura geopolítica global de la IA.
Su fortaleza principal está en su articulación entre innovación
privada, infraestructura crítica, capacidad de cómputo, semiconductores,
universidades, agencias federales, contratación pública, defensa, diplomacia y
control de exportaciones dentro de una misma narrativa: ganar la carrera global
por la inteligencia artificial, objetivo que vincula directamente a diversas
áreas nacionales, como el incremento de la productividad, como internacionales:
seguridad nacional, liderazgo internacional y definición de estándares.
Desde enero de 2025, la política federal estadounidense reordenó sus prioridades alrededor de la eliminación de barreras regulatorias, impulsando
la aceleración de la adopción pública y privada de IA, la construcción de
infraestructura nacional y la proyección internacional de tecnologías, hardware
y estándares estadounidenses: la Orden Ejecutiva 14179, del 23 de enero de
2025, fijó como política sostener y ampliar el liderazgo global de Estados
Unidos en IA.
Esa orientación quedó sistematizada en el America’s AI
Action Plan, presentado en julio de 2025, que se sostiene en tres pilares:
acelerar la innovación, construir infraestructura estadounidense de IA y
liderar la diplomacia y la seguridad internacional en la materia, lo que
expresa la idea de que quien tenga el ecosistema nacional de IA más potente podrá
influir en los estándares globales y capturar beneficios económicos y de
seguridad.
La relevancia de Estados Unidos en el mapa de poder de la IA
no se limita a sus empresas líderes ni a su capacidad científica, sino que,
para comprenderla íntegramente, se debe prestar atención a su búsqueda de ser
quien ordene el campo a nivel mundial mediante, principalmente, la promoción de
modelos e infraestructura propios, lo que lo ha llevado también,
paradójicamente, a establecer alianzas tecnológicas con socios internacionales.
La posición de Estados Unidos en el ecosistema de la IA revela
una de sus tensiones más fuertes: este país impulsa una política de innovación
acelerada y liderazgo global, pero, al hacerlo, crea un escenario de concentración
de infraestructuras, capital, talento, datos y poder computacional en pocos
actores.
En junio de 2026, esa orientación se profundizó con una
nueva orden ejecutiva sobre innovación y seguridad en IA avanzada, que llama a
trabajar con el sector privado para modernizar sistemas públicos y privados,
reforzar la ciberdefensa, proteger la propiedad intelectual estadounidense y
cultivar capacidades avanzadas de IA, aunque se aclara que esto no debe
interpretarse por las empresas como una autorización o aprobación previas para
el desarrollo, publicación o distribución de nuevos modelos de IA, incluidos
modelos de frontera.
Un elemento central que utiliza el país como “herramienta”
internacional es el control que ejerce sobre la cadena global de
semiconductores avanzados, lo que le otorga enorme influencia en el acceso
material a chips, centros de datos y equipos de fabricación a nivel mundial.
Utilizando esa preponderancia, el gobierno actual de los
Estados Unidos sigue una estrategia de posicionamiento que combina promoción
interna de infraestructura con controles de exportación, restricciones a
determinados usos finales, revisión de licencias para ventas a China, reglas
sobre supercomputación y manufactura de semiconductores, y eventuales aranceles
sobre semiconductores, equipos de fabricación y productos derivados.
Destaca al respecto el control que ejerce el Bureau of
Industry and Security (BIS) sobre semiconductores avanzados y capacidades de
supercomputación vinculadas con China: en 2025 y 2026 actualizó medidas sobre
chips avanzados, revisión de licencias y prevención de desvíos hacia la
República Popular China. En esa arquitectura, los controles de exportación
funcionan como una forma de regulación geopolítica de la IA.
En la gobernanza global de la IA, Estados Unidos es un líder
que claramente se ha propuesto, entre sus prioridades, fijar las condiciones de posibilidad del ecosistema de manera integral.
Datos básicos
- Estados Unidos cuenta desde julio de 2025 con America’s AI Action Plan, organizado en tres pilares: innovación, infraestructura y diplomacia/seguridad internacional.
- La Orden Ejecutiva 14179, del 23 de enero de 2025, estableció como política federal sostener y ampliar el liderazgo global estadounidense en IA y revocó políticas previas consideradas obstáculos para la innovación.
- La Oficina de Administración y Presupuesto emitió en abril de 2025 memorandos sobre uso federal de IA y adquisición pública de sistemas de IA, orientados a acelerar su adopción en agencias federales con salvaguardas en derechos civiles, libertades civiles y privacidad.
- El NIST mantiene el AI Risk Management Framework, publicado en 2023, como marco voluntario para gestionar riesgos de IA, y en abril de 2026 anunció una nota conceptual para un perfil sobre IA confiable en infraestructura crítica.
- En abril de 2025 se creó una línea de acción federal sobre educación en IA para jóvenes, alfabetización, formación docente y preparación de fuerza laboral.
- En junio de 2026, la Casa Blanca vinculó explícitamente la IA avanzada con ciberseguridad, infraestructura crítica, defensa, inteligencia y despliegue seguro de modelos de frontera.
- En mayo de 2025, el Departamento de Comercio anunció la rescisión de la regla de “AI Diffusion” de la administración anterior, pero simultáneamente afirmó que fortalecería controles de exportación vinculados con chips y semiconductores a nivel global.
- En enero de 2026, el BIS revisó su política de licencias para determinados chips avanzados destinados a China, incluidos los chips Nvidia H200, AMD MI325X y similares, bajo revisión caso por caso y con requisitos de seguridad.
- Estados Unidos utiliza controles de exportación sobre semiconductores avanzados, equipos de fabricación y capacidades de supercomputación como instrumentos de seguridad nacional frente a China, administrados principalmente por el Bureau of Industry and Security del Departamento de Comercio.
- La Casa Blanca también activó medidas sobre importaciones de semiconductores, equipos de manufactura y productos derivados, conectando la política de chips con seguridad económica, resiliencia industrial y capacidad nacional para sostener centros de datos e infraestructura de IA.
