¿Cómo leer el primer straw poll de 2026 para elegir al próximo secretario general de la ONU? Un modelo matemático.

Por Javier Surasky

Fecha de redacción: 01/08/2027

Manos depositan varillas luminosas en una urna durante una votación informal ante el emblema de Naciones Unidas

Introducción

La primera ronda informal para seleccionar a la persona que sucederá a António Guterres al frente de las Naciones Unidas produjo un resultado aparentemente claro: una lectura rápida sugeriría que Grynspan lidera la competencia y que Rodrigues-Birkett es su principal alternativa, lo que es una conclusión razonable pero incompleta, porque en la selección de la persona que el Consejo de Seguridad propondrá a la Asamblea General para ocupar el cargo del secretario/a general no basta con contar cuántos votos favorables obtiene cada candidatura, sino que es claves saber quién emite los votos negativos.

Para que el Consejo de Seguridad recomiende formalmente una candidatura se necesitan al menos nueve votos favorables y ningún voto negativo de cualquiera de sus cinco miembros permanentes: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.

En las primeras rondas de 2026, como es habitual, se utilizaron papeletas idénticas para tomar las posiciones de los miembros permanentes y no permanentes del Consejo, lo que no nos permite aún conocer cuántos de los votos de desaliento que recibió cada candidatura procedieron de miembros permanentes.

Esa falta de información crea una forma específica de incertidumbre, pues una candidatura que parece viable desde el punto de vista numérico puede estar enfrentando desde ahora un posible veto que desconocemos.

En este análisis busco mostrar cómo puede medirse esa incertidumbre sin atribuir votos a Estados concretos, sin inventar probabilidades de cambio entre rondas y sin confundir una estimación combinatoria con una predicción política.

Lo que enseñan las primeras rondas anteriores

Los antecedentes históricos indican que encabezar la primera ronda es una señal fuerte de viabilidad de la candidatura, pero no constituye una garantía.

En los tres procesos competitivos mejor documentados desde 1996, el candidato que encabezó la primera ronda terminó siendo secretario general. Kofi Annan lideró en 1996 con doce apoyos; Ban Ki-moon hizo lo mismo en 2006; António Guterres repitió ese patrón en 2016. Los tres mantuvieron la ventaja hasta la recomendación formal del Consejo.

La excepción histórica más clara se produjo en 1981. Prince Sadruddin Aga Khan obtuvo nueve apoyos, uno más que Javier Pérez de Cuéllar, pero enfrentó la objeción soviética, por lo que Pérez de Cuéllar, aunque reunió menos votos favorables, no registró oposición de ninguno de los miembros permanentes y fue finalmente fue seleccionado.

El caso permite extraer una primera conclusión: la posición relativa importa, pero la ausencia de oposición de los P5 puede ser más decisiva que encabezar el recuento bruto.

Existe además otro conjunto relevante de antecedentes: En 1996, Amara Essy obtuvo once apoyos y quedó segundo detrás de Annan, en 2006, Shashi Tharoor recibió diez y quedó detrás de Ban Ki-moon, y en 2016, Danilo Türk alcanzó once, pero fue superado por Guterres. Ninguno de los tres llegó a ser secretario general a pesar de haber alcanzado a superado el umbral de 10 votos de confianza cuando tuvo otra candidatura por encima en los straw polls.

Así, alcanzar diez u once apoyos demuestra que una candidatura es competitiva, pero si no está apareada con ocupar el primer lugar no es señal suficiente para considerar que la persona podrá superar sus desalientos ni evitar un eventual bloqueo de un miembro permanente.

Esto resulta particularmente relevante para interpretar el proceso de 2026. Grynspan no solo obtuvo diez apoyos: también encabezó la ronda, mientras que Rodrigues-Birkett alcanzó nueve y quedó en segundo: la historia favorece a quien lidera, aunque el antecedente de 1981 obliga a observar con atención la procedencia de los votos negativos.

¿Cómo leer los resultados?

Cada resultado contiene tres cifras:

  • La primera responde a los votos encourage (E), es decir, apoyos.

  • La segunda a los votos discourage (D), es decir, desalientos.

  • La tercera son los votos no opinión (N), es decir, miembros que no expresaron una posición, lo que puede deberse tanto a su entendimiento de que no han realizado un análisis suficiente de la candidatura como a una expresión de neutralidad frente a esta.

En todos los casos debe cumplirse que E+D+N = 15, cantidad de miembros del Consejo de Seguridad.

El primero de los Straw polls para elegir a la persona que el Consejo de Seguridad recomendará a la Asamblea General para encabezar la Secretaría General muestra el siguiente resultado:

Candidatura E D N Posición
Rebeca Grynspan 10 1 4 1
Carolyn Rodrigues-Birkett 9 2 4 2
Rafael Mariano Grossi 7 2 6 3
Michelle Bachelet 6 5 4 4
Macky Sall 6 7 2 5
María Fernanda Espinosa 5 2 8 6
Olara Otunnu 2 5 8 7

Fuente: 1 for 8 billlion


Así, el resultado de Grynspan, 10-1-4, significa que recibió diez apoyos, un desaliento y cuatro votos sin opinión, mientras que Rodrigues-Birkett, con 9-2-4, recibió nueve apoyos, dos desalientos y cuatro votos sin opinión, y así sucesivamente.

La primera parte del análisis consiste en determinar si la candidatura alcanza el umbral de nueve votos positivos que requiere ser seleccionado/a por el Consejo, y eso ya permite un cálculo de “déficit”:

Déficit= max (0,9 - E)

Si el resultado es cero, la candidatura ya alcanza o supera nueve apoyos. Si es mayor que cero, indica cuántos votos adicionales necesita.

Aplicado a 2026:

  • Grynspan: (9-10=-1), por lo que el déficit es 0.

  • Rodrigues-Birkett: (9-9=0).

  • Grossi: (9-7=2).

  • Bachelet: (9-6=3).

  • Sall: (9-6=3).

  • Espinosa: (9-5=4).

  • Otunnu: (9-2=7).

El déficit no estima la probabilidad de que esos votos aparezcan. Solo muestra la distancia aritmética respecto del umbral.

¿Cuántos votos neutrales tendría que convertir cada candidatura?

Cuando una candidatura todavía no alcanza nueve apoyos, puede calcularse qué proporción de sus votos sin opinión tendría que convertirse en apoyo:

Proporción mínima de neutrales a convertir = DéficitN\frac{Déficit}{N}

Esta medida tampoco predice que los votos neutrales vayan a cambiar y solamente señala si los neutrales disponibles son aritméticamente suficientes para cubrir el déficit.

Veamos dos ejemplos:

Grossi tiene un déficit de dos votos y seis neutrales, esto es:

Proporción mínima de neutrales a convertir (Grossi)= 𝟐𝟔\frac{\mathbf{2}}{\mathbf{6}} = 0.33

Necesitaría convertir al menos el 33,3% de sus votos neutrales en apoyos.

Proporción mínima de neutrales a convertir (Espinoza)= 𝟒𝟖\frac{\mathbf{4}}{\mathbf{8}} = 0.50

Debería convertir la mitad de sus votos neutrales en apoyos.

Sall presenta una situación diferente. Tiene un déficit de tres votos, pero solo dos neutrales:

Proporción mínima de neutrales a convertir (Sall)= 𝟑𝟐\frac{\mathbf{3}}{\mathbf{2}} = 1.50

El resultado es 150 %, lo que muestra que modificar sus votos neutrales por apoyos no basta: necesita como requisito indispensable revertir al menos un voto de desaliento.

Este cálculo permite distinguir entre candidaturas que pueden llegar a nueve apoyos convirtiendo únicamente votos neutrales y aquellas que necesitan modificar también posiciones negativas.

Una incógnita clave: el origen de los votos de desaliento

Los números de apoyo muestran una parte de la situación, pero como dije antes el posible origen de los votos negativos importa, y mucho; los 5 miembros permanentes mantienen su derecho de veto en la decisión sobre la persona a seleccionar para ser propuesta a la Asamblea General.

En una ronda sin papeletas diferenciadas conocemos el número total de desalientos (D), pero no sabemos cuántos fueron emitidos por uno de los miembros permanentes, y por eso denominamos (X) al número desconocido de votos negativos P5.

La pregunta se transforma a la siguiente:

Dado que una candidatura recibió (D) desalientos, ¿qué probabilidad existe de que exactamente (x) de ellos hayan sido emitidos por miembros permanentes?

Para responder puede utilizarse una distribución hipergeométrica, en la que, por definición, se eligen varios elementos de un grupo sin reemplazarlos para calcular la probabilidad de obtener cierta cantidad de elementos de un tipo particular, para lo que se calculan probabilidades contando cuántas combinaciones posibles cumplen una condición dentro de un conjunto cuando los elementos se seleccionan sin posibilidad de cambio.

En este caso, la operación no describe cómo votaron realmente los Estados, sino que mide la incertidumbre que surge porque conocemos el número total de votos negativos, pero no quién lo emitió.

La fórmula que aplicamos es

P (X=x ∣ D) = (5x)(10Dx)(15D)\frac{\left( \frac{5}{x} \right)\ \ \ \left( \frac{10}{D - x} \right)}{\left( \frac{15}{D} \right)}

El término (5x)\left( \frac{5}{x} \right) cuenta las formas de seleccionar (x) miembros permanentes.

El término (10Dx)\left( \frac{10}{D - x} \right) cuenta las formas de elegir los restantes votos negativos entre los diez miembros electos.

El denominador (15D)\left( \frac{15}{D} \right) representa todas las formas posibles de distribuir los desalientos entre los quince miembros del Consejo.

El supuesto es un criterio de indiferencia: en ausencia de información sobre la autoría de los votos, todos los subconjuntos posibles de miembros se consideran igualmente probables.

Esto no significa que los votos sean políticamente aleatorios ya que los Estados votan según intereses, alianzas y estrategias, pero deja claro que la fórmula no modela esas preferencias sino que solo cuantifica la incertidumbre producida por no saber quién emitió cada voto.

Probabilidad de que ningún desaliento sea de un P5

El escenario más favorable para una candidatura es que todos sus votos negativos procedan de miembros no permanentes.

La probabilidad de que ninguno de los (D) desalientos sea P5 es

P (X = 0 ∣ D) = (10D15D)\left( \frac{\frac{10}{D}}{\frac{15}{D}} \right)

El numerador cuenta las formas de ubicar todos los votos negativos entre los diez miembros electos. El denominador representa todas las formas de distribuirlos entre los quince miembros.

Para explicar de manera más simple esta operación consideremos lo siguiente, partiendo de 10 miembros no permanentes y dos votos tenemos que

  • El primer miembro, llamémosle “A”, puede combinarse con 9 (digamos que el miembro “A” puede combinarse con cualquier otro de los no permanentes y no consigo mismo).

  • El segundo, llamémosle “B”, con 8 nuevos (descartamos la combinación A→B que ya se produjo en el paso anterior: A→B = B→A.

  • El tercero, llamémosle “C”, con 7 (descartamos las combinaciones A→C y B→C, que ya tuvieron lugar en los pasos anteriores), y así sucesivamente, lo que significa que (102)\left( \frac{10}{2} \right) es lo mismo que decir 9+8+7+6+5+4+3+2+1 = 45.

Lo mismo ocurre con el denominador, solo que esta vez lo calculamos entre los 15 miembros del Consejo y no solo para los 10 no permanentes (152)\left( \frac{15}{2} \right) = 105.

Para Grynspan, que recibió un solo desaliento, vemos

P (X = 0 ∣ D = 1) = (101151)\left( \frac{\frac{10}{1}}{\frac{15}{1}} \right) = 1015\frac{10}{15} = 0,6667

La posibilidad combinatoria de que su único voto negativo provenga de un miembro no permanente es de 66,7%, por lo que su complemento, 33,3% es la probabilidad de que haya sido emitido por uno permanente

Para Rodrigues-Birkett, que recibió dos desalientos:

P (X = 0 ∣ D = 2) = (102152)\left( \frac{\frac{10}{2}}{\frac{15}{2}} \right) = 45105\frac{45}{105} = 0,4286

Eso significa que hay una probabilidad combinatoria de 42,9% de que ninguno de sus dos votos negativos proceda de un P y, por complemento, una probabilidad del igual tipo de que alguno de esos votos proceda de un P5 del 57,1%.

Grossi y Espinosa también recibieron dos votos negativos. Por tanto, comparten la misma distribución de incertidumbre P5 que Rodrigues-Birkett. La diferencia entre ellos no reside en el riesgo combinatorio de bloqueo, sino en el número de apoyos alcanzados.

Con dos desalientos pueden darse tres escenarios:

  1. Ninguno procede de un P5.

  2. Solo uno procede de un P5, y el otro de un miembro no permanente

  3. Los dos proceden de P5.

La probabilidad de que solo uno provenga de un P5 es:

P (X= 1 ∣ D = 2) = (51)(1021)(152)\frac{\left( \frac{5}{1} \right)\ \ \ \left( \frac{10}{2 - 1} \right)}{\left( \frac{15}{2} \right)} = 5*10105\frac{5\ *10}{105} = 50105\frac{50}{105} = 0,4762

La probabilidad es 47,6 %.

Aplicando la misma operación, la probabilidad de que ambos votos negativos sean de miembros permanentes es:

P (X= 2 ∣ D = 2) = (52)(1022)(152)\frac{\left( \frac{5}{2} \right)\ \ \ \left( \frac{10}{2 - 2} \right)}{\left( \frac{15}{2} \right)} = 10*1105\frac{10*1}{105} = 10105\frac{10}{105} = 0,0952

Es decir, 9,50%.

Dado que los tres escenarios (ningún P5, solo 1 P5, los dos P5) deben sumar 100%, se desprende que la posibilidad de que los votos negativos no provengan de ningún P5 es de 47,6% (esto es 100 – (posibilidad de 1 P5 + posibilidad de 2 P5) = 100 – (47,6 + 9.50) = 100- 57,1 = 42,9

Esta descomposición muestra que Rodrigues-Birkett ya alcanza nueve apoyos, pero enfrenta una incertidumbre mayor que Grynspan sobre la posible existencia de un voto negativo P5.

Por qué utilizamos 0,2 para distribuir la identidad de un bloqueo

Supongamos que sabemos, o damos por presupuesto, que existe exactamente un voto negativo P5, pero desconocemos cuál de los cinco miembros permanentes lo emitió.

En ausencia de información adicional, se distribuye de manera simétrica la identidad del voto, por lo que

P (P5 específico ∣ X = 1) = 15\frac{1}{5} = 0.20

Cada miembro permanente recibe un peso condicional idéntico a los demás del 20%.

Ese 0,2 no representa la probabilidad de que un P5 cambie su posición ni mide la probabilidad de que desaparezca el bloqueo, sino que distribuye de forma igual la identidad desconocida de un único desaliento permanente.

En el caso de Grynspan, la probabilidad de que su único voto negativo proceda de algún P5 es 33,3 %. Condicionado a ese escenario, cada P5 recibe un peso de 20%, la probabilidad incondicional atribuida a cada miembro permanente concreto es:

0,333*0,20,333*0,2 = 0,0667

Es decir, 6,67%, la misma cifra que obtendríamos de dividir 1 entre 15.

Bajo completa simetría, cada uno de los quince miembros tiene una probabilidad de 1/15 de haber emitido ese único voto negativo.

Pero si existe más de un voto negativo de miembros permanentes ya no corresponde asignar 0,2 a cada pareja, pues cambia la cantidad de combinaciones totales, que deja de ser 1 entre 5 para ser 2(determinados) entre 5, lo que representamos (52)\left( \frac{5}{2} \right) = 10.

Es decir que ahora tenemos 10 pares posibles, por lo que cada combinación recibe un valor de 110\frac{1}{10} = 0,1

Con esto en mente, podemos establecer una regla general

P (S ∣ X = x) = 1(5x)\frac{1}{\left( \frac{5}{x} \right)}

En que S es el subconjunto concreto de xxmiembros permanentes

¿Qué muestra el cálculo para cada candidatura?

Rebeca Grynspan

Grynspan es la única candidatura que supera el umbral de nueve votos. Su resultado 10-1-4 combina la mayor cantidad de apoyos con el menor número de desalientos.

La probabilidad combinatoria de que su único voto negativo provenga de un miembro electo es 66,7 % y de que proceda de algún P5 es 33,3 %. Condicionado a este último escenario.

Su ventaja es real, pero todavía no permite afirmar que carezca de oposición permanente.

Carolyn Rodrigues-Birkett

Rodrigues-Birkett ya alcanza nueve apoyos. Sin embargo, sus dos votos de desaliento generan un escenario menos favorable que el de Grynspan.

La probabilidad de que ninguno sea P5 es 42,9 %. La probabilidad de que exactamente uno sea P5 es 47,6 %. La probabilidad de que ambos procedan de miembros permanentes es 9,5 %.

Su candidatura es competitiva, pero enfrenta una incertidumbre de bloqueo considerablemente mayor.

Rafael Mariano Grossi

Grossi recibió siete apoyos, dos desalientos y seis votos sin opinión.

Necesita convertir dos neutrales para alcanzar nueve:

26\frac{2}{6} = 33,3%

Su riesgo combinatorio P5 es idéntico al de Rodrigues-Birkett, porque ambos recibieron dos desalientos. La diferencia es que Grossi todavía no alcanza el umbral mínimo.

María Fernanda Espinosa

Espinosa obtuvo cinco apoyos, dos desalientos y ocho votos sin opinión.

Necesita cuatro apoyos adicionales:

48\frac{4}{8} = 50,0%

Sus neutrales son aritméticamente suficientes, pero tendría que convertir la mitad. Su riesgo combinatorio P5 es el mismo que el de las demás candidaturas con dos desalientos.

Michelle Bachelet

Bachelet recibió seis apoyos, cinco desalientos y cuatro votos sin opinión.

Necesita tres votos adicionales, es decir, convertir tres de sus cuatro neutrales:

34\frac{3}{4} = 75,0%

Además, la probabilidad combinatoria de que al menos uno de sus cinco desalientos proceda de un P5 es mucho mayor y alcanza al 91,6 %. La combinación de déficit de apoyos y elevada oposición constituye su principal debilidad.

Macky Sall

Sall obtuvo seis apoyos, siete desalientos y dos votos sin opinión.

Necesita tres votos adicionales, pero solo dispone de dos neutrales. Incluso convirtiendo ambos, alcanzaría ocho. Debe revertir además al menos un voto negativo.

La probabilidad combinatoria de que al menos uno de sus siete desalientos sea P5 asciende a 98,1 %, la más alta entre todas las candidaturas.

Olara Otunnu

Otunnu recibió dos apoyos, cinco desalientos y ocho votos sin opinión.

Necesita siete votos adicionales:

78\frac{7}{8} = 87,5%

Tendría que convertir siete de sus ocho neutrales. Al mismo tiempo, la probabilidad combinatoria de que al menos uno de sus cinco desalientos proceda de un P5 es igual a la de Bchellet: 91,6%.

Su posición inicial es muy débil.

¿Qué cambiará cuando aparezcan las papeletas de colores?

La incertidumbre combinatoria existe porque todavía no conocemos la procedencia de los votos negativos, pero cuando el Consejo aplique el sistema de papeletas diferenciadas para identificar votos de miembros permanentes y no permanentes por separado, sabremos cuántos desalientos corresponden al grupo P5, momento en el que (X) dejará de ser una variable desconocida y la distribución hipergeométrica ya no será necesaria.

Si una candidatura obtiene cero desalientos P5, el componente de ausencia de bloqueo indispensable para la elección del /de la candidata/a se cumple y asume valor 1 (no cambia las posibilidades que resultan de los demás valores), pero si hay al menos un veto la condición no se cumple y el valor del componente es igual a 0, lo que lleva toda la operación a valor 0 como muestra de imposibilidad de progreso de la candidatura.

DP5 = 0 ⇒ no hay bloqueo de P5 = 1

DP5 > 0 ⇒ hay bloqueo de P5 = 0

Sin embargo, el valor cero no necesariamente implica que la candidatura queda eliminada y sigue siendo necesario esperar la votación formal, ya que cualquier Estado puede modificar su posición en una ronda posterior o, incluso, en la votación formal que sigue a los straw polls, por lo que los valores deben recalcularse de manera independiente con los datos que surjan de cada ronda se produzca.

Lo que el modelo puede y no puede decir

El cálculo permite establecer que Grynspan ocupa la posición inicial más fuerte. Es la única candidata con más de nueve apoyos y solo un desaliento. Rodrigues-Birkett es la principal alternativa porque ya alcanza nueve votos, aunque sus dos desalientos elevan la incertidumbre sobre un posible bloqueo P5.

Grossi presenta la mejor posición entre quienes todavía no alcanzan nueve, porque necesita convertir únicamente dos de sus seis neutrales mientras que Espinosa conserva margen de crecimiento, pero requiere transformar la mitad de sus votos sin opinión.

Bachelet, Sall y Otunnu parten de posiciones más adversas por la combinación de déficit y desalientos.

El modelo no puede afirmar que Grynspan tenga una probabilidad determinada de ser elegida ni identificar qué Estados votaron en contra, ni si son P5 o no hasta tanto se usen papeletas diferenciadas, o anticipar si modificarán su posición: la distribución hipergeométrica no modela el ejercicio diplomático que subyace a la elección de una candidatura por el Consejo de Seguridad, sino la falta de información.

Esa distinción no debe perderse de vista, bajo riesgo de malinterpretar el alcance del modelo propuesto: los porcentajes de 33,3%; 57,1% o 91,6 % no representan la voluntad real de los P5, sino que se limitan a exponer cuánto aumenta la posibilidad combinatoria de que exista al menos un voto negativo permanente a medida que crece el número total de desalientos.

Conclusiones

El primer straw poll de 2026 confirma que la selección del secretario general no puede interpretarse como una competencia basada exclusivamente en la acumulación de apoyos, ya que la elección de una candidatura por el Consejo de Seguridad combina dos lógicas diferentes y concurrentes:

  1. La lógica mayoritaria, que exige reunir al menos nueve votos;

  2. La lógica de diferenciación jerárquica, que permite a cualquiera de los miembros permanentes bloquear una recomendación.

Grynspan lidera porque reúne más apoyos que cualquier otra candidatura y enfrenta menos desalientos, lo que reduce, a su vez, la posibilidad de que el voto de desaliento provenga de un P5, pero no la elimina por completo.

Rodrigues-Birkett alcanza nueve votos, pero sus dos desalientos incrementan la incertidumbre y, con ello, la posibilidad de que algún voto en desaliento provenga de un P5.

Grossi y Espinosa no alcanzan el umbral que impone la lógica mayoritaria, aunque disponen de márgenes suficientes para revertir esa carencia entre los miembros que no expresaron opinión. Para ellos, el riesgo de que uno de los votos de desaliento haya provenido de un P5 es igual que el que muestra Rodrigues-Birkett, pues las tres candidaturas han recibido 2 desalientos. La diferencia entre estas tres candidaturas se halla, entonces, principalmente dada por el logro de la lógica de mayoría, no por la diferenciación jerárquica.

Las otras candidaturas enfrentan mayores obstáculos para alcanzar ambas mayorías, ya que no alcanzan la mayoría de 9 votos y enfrentan riesgos comparativamente mucho más altos que las demás candidaturas de que alguno de los votos de desaliento provenga de un miembro permanente

El primer straw poll nos dice quién encabeza la carrera, pero solo cuando tengamos la información que brindan las papeletas de colores podremos acercarnos realmente a saber cuál de las personas candidatas se encuentra en condiciones de cumplir la doble lógica que requiere poder ser designado como secretario/a general de las Naciones Unidas.

Tabla 1: Cálculo de probabilidades de cada candidatura a liderar la Secretaría General de la ONU según el primer straw poll del Consejo de Seguridad (30 de julio de 2026)
0% 20% 40% 60% 80% 100% 0% 20% 40% 60% 80% 100% Probabilidad de alcanzar la mayoría de 9 votos Probabilidad de no enfrentar ningún veto Rebeca Grynspan Carolyn Rodrigues- Birkett Rafael Mariano Grossi Michelle Bachelet Macky Sall María Fernanda Espinosa Olara Otunnu
Fuente: elaboración propia