El mapa del poder de la IA. #21: El MIT

Por Javier Surasky

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Ilustración del el campus y la cúpula del MIT rodeados de investigadores, laboratorios, pantallas de datos y redes digitales que representan sus conexiones entre investigación, talento, industria y política pública.

Conocimiento y poder en la inteligencia artificial

El Massachusetts Institute of Technology (MIT) ocupa una posición en el ecosistema global de la inteligencia artificial en la que su influencia no deriva únicamente de la investigación que produce, sino también de su capacidad para formar talento, movilizar recursos, relacionar academia e industria y convertir conocimiento científico en innovación, empresas y marcos para pensar las políticas públicas.

Mirar al MIT desde un mapa de poder obliga a formular una pregunta: ¿cómo una institución académica acumula y transforma conocimiento en capacidad de influencia? Es una perspectiva similar a la que ya aplicamos dentro de nuestro mapa de poder de la IA a casos como la Universidad de Tsinghua o el Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence (HAI).

Como en el caso de la universidad china, la IA atraviesa diferentes espacios institucionales y académicos del MIT, pero se destacan dos instituciones.

El Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory (CSAIL) constituye el principal laboratorio de investigación informática del Instituto y trabaja en campos que abarcan inteligencia artificial, aprendizaje automático, procesamiento del lenguaje natural, robótica, visión computacional, criptografía y sistemas, entre otros. Según datos del propio laboratorio, reúne más de 1.700 miembros, alrededor de 60 grupos de investigación y más de 900 proyectos activos (MIT CSAIL Alliances, s. f.).

Por otro lado, el MIT Stephen A. Schwarzman College of Computing, lanzado institucionalmente en 2019 en el marco de una transformación de gran escala, fue concebido a partir de un compromiso de USD 1.000 millones, incluyendo una donación fundacional de USD 350 millones de Stephen A. Schwarzman. El proyecto contempló la creación de 50 nuevas posiciones docentes y una estructura destinada a integrar computación e IA con las demás áreas académicas del Instituto (MIT News Office, 2018).

La figura del principal benefactor merece atención. Schwarzman es cofundador y CEO de Blackstone y ha tenido una presencia relevante en la política estadounidense. Presidió el Strategic and Policy Forum creado durante la primera administración de Donald Trump y ha sido un importante donante del Partido Republicano; en 2024 volvió a respaldar públicamente la candidatura presidencial de Trump (Reuters, 2024; Viebeck, 2016).

La propia historia del College introduce, además, una dimensión geopolítica. Schwarzman explicó que el impulso para apoyar su creación surgió, al menos en parte, de sus viajes a China, donde observó la intensificación de las inversiones en inteligencia artificial y se preocupó por que Estados Unidos permaneciera en la vanguardia de esta tecnología. En sus palabras, buscaba fortalecer la competitividad estadounidense (Dizikes, 2019).

Esto nos recuerda que la producción de conocimiento de frontera depende del talento humano, pero también de grandes concentraciones privadas de capital, y que la filantropía permite transformar una parte de ese capital económico en infraestructura científica, prestigio institucional y capacidad para intervenir en campos estratégicos como la IA.

El poder del MIT se vuelve más visible cuando se observan sus conexiones, ya que el CSAIL mantiene relaciones de investigación con actores públicos y privados. Entre las agencias estadounidenses que financian sus investigaciones aparecen DARPA, el Department of the Air Force, NASA, los National Institutes of Health y la National Science Foundation; entre sus patrocinadores no federales figuran empresas y organizaciones como Boeing, Intel, Lockheed Martin, SAP, Toyota, IBM y Pfizer (MIT CSAIL, s. f.); mientras que el Schwarzman College mantiene, por su parte, programas de colaboración con Amazon, Google, el Hasso Plattner Institute y la Mohamed bin Zayed University of Artificial Intelligence, entre otras organizaciones (MIT Schwarzman College of Computing, s. f.).

Además, en febrero de 2025, el MIT presentó el Generative AI Impact Consortium, cuyos seis miembros fundadores fueron Analog Devices, Coca-Cola, OpenAI, Tata Group, SK Telecom y TWG Global. El propio MIT describe la iniciativa como un puente entre academia e industria: las compañías aportan desafíos, datos y conocimiento especializado, mientras los investigadores trabajan sobre esos problemas. El consorcio contempla talleres y discusiones destinados a identificar y priorizar desafíos de investigación (McDonnell, 2025).

Y más aún, en abril de 2026 estableció también el MIT-IBM Computing Research Lab, ampliando una relación de casi una década. Su antecedente, el MIT-IBM Watson AI Lab, había financiado más de 210 proyectos, involucrado a más de 150 docentes e investigadores del MIT y más de 200 investigadores de IBM, producido más de 1.500 artículos revisados por pares y financiado a más de 500 estudiantes y posdoctorandos (MIT News, 2026).

Estas relaciones muestran al MIT como actor de poder con capacidad de convocatoria suficiente como para reunir investigación científica, empresas tecnológicas, capital, organismos públicos y formación de talento bajo un mismo espacio institucional.

Esa proximidad entre academia e industria abre una cuestión sensible. CSAIL Alliances funciona explícitamente como la vía mediante la cual empresas y organizaciones acceden a investigadores, estudiantes, tecnologías emergentes y startups del laboratorio. El propio programa señala que algunas de sus iniciativas permiten que los miembros empresariales aporten insumos para dar forma a proyectos de investigación. CSAIL sostiene, además, que el financiamiento industrial cubre una necesidad importante para mantener el avance de la investigación (MIT CSAIL Alliances, s. f.).

Nada de ello demuestra que las empresas controlen la agenda científica del MIT. Sí permite, en cambio, formular una pregunta relevante para un mapa de poder: ¿quiénes poseen los recursos y el acceso necesarios para convertir sus problemas en problemas de investigación de la institución? Y, como contracara, ¿qué asuntos que requerirían investigación pueden quedar marginados?

Desde esta perspectiva, aparece un problema de dependencia, acceso y capacidad diferencial para participar en la definición de prioridades tecnológicas. No como una anomalía particular del MIT, sino como una tensión estructural de la investigación contemporánea en inteligencia artificial.

El poder de definir los problemas

A ello se suma otra forma de influencia menos palpable que el financiamiento: la capacidad para producir las categorías mediante las cuales otros actores interpretan la inteligencia artificial.

El MIT ha desarrollado iniciativas orientadas precisamente a conectar conocimiento técnico y políticas públicas. Creado a fines de 2020 y convocado por el Schwarzman College, el AI Policy Forum reúne científicos, tecnólogos, responsables públicos y dirigentes empresariales con el propósito de trasladar los debates sobre principios de IA hacia su implementación práctica y formular orientaciones para gobiernos y empresas (MIT AI Policy Forum, 2020, 2022).

Esta capacidad adquiere otra dimensión con el trabajo sobre riesgos. El AI Risk Repository fue presentado públicamente en agosto de 2024 como una base destinada a sistematizar los riesgos identificados en diferentes marcos y taxonomías existentes. La MIT AI Risk Initiative, radicada en MIT FutureTech, amplió esa línea de trabajo mediante diferentes instrumentos destinados a identificar, priorizar y gestionar riesgos asociados con la IA (MIT FutureTech, 2024; MIT AI Risk Initiative, s. f.).

Entre esos instrumentos se encuentra el AI Governance Map, que actualmente clasifica más de mil casos contenidos en documentos sobre gobernanza y regulación de IA de Estados Unidos y otras partes del mundo, considerando dimensiones como los riesgos cubiertos, los sectores regulados, los actores involucrados y las etapas del ciclo de vida de los sistemas (MIT AI Risk Initiative, 2026a).

Estas iniciativas cumplen una función evidente de sistematización del conocimiento. Pero, vistas desde una perspectiva de poder, muestran algo adicional: clasificar también es intervenir.

Definir qué cuenta como riesgo, cómo se agrupan los problemas, qué actores aparecen como responsables o qué instrumentos se consideran relevantes contribuye a estructurar el campo dentro del cual gobiernos, empresas y organizaciones discuten posteriormente sus decisiones.

Aquí aparece un dato particularmente revelador. Una actualización publicada por la propia iniciativa en abril de 2026 encontró que los más de mil documentos analizados prestaban una atención considerablemente mayor a riesgos vinculados con seguridad, privacidad y transparencia que a riesgos socioeconómicos como la devaluación económica o la centralización del poder (MIT AI Risk Initiative, 2026b).

La observación resulta especialmente pertinente para un mapa de poder: las formas de gobernar la IA dependen también de aquello que las instituciones encargadas de producir y organizar conocimiento son capaces de identificar como problema.

El poder académico también debe ser interrogado

Las grandes universidades suelen aparecer en los debates sobre inteligencia artificial como fuentes de conocimiento experto relativamente diferenciadas de gobiernos y empresas. Esa distinción continúa siendo importante, pero resulta insuficiente para comprender cómo funciona actualmente el ecosistema tecnológico.

El caso del MIT muestra una estructura mucho más interconectada: investigación financiada por organismos públicos y empresas; programas diseñados para vincular compañías con investigadores y estudiantes; consorcios que incorporan problemas y conocimiento provenientes de la industria; y espacios orientados a traducir conocimiento académico en herramientas para gobiernos y empresas.

Precisamente por eso, su posición merece una mirada crítica.

Las interacciones entre empresas o gobiernos pueden producir conocimiento y aplicaciones socialmente valiosas, pero crean una tensión en torno a la preservación de la autonomía intelectual de la universidad y de su capacidad crítica cuando los recursos y la infraestructura necesarios para investigar tecnologías cada vez más complejas están distribuidos de manera profundamente desigual.

También importa preguntarse quién queda fuera de esas redes. Si una parte significativa de la definición de problemas tecnológicos circula entre universidades de élite, grandes empresas, gobiernos con elevada capacidad tecnológica y organizaciones especializadas, cabe preguntarse qué capacidad poseen otros territorios, instituciones y grupos sociales para conseguir que sus problemas sean reconocidos como problemas legítimos de investigación.

No afirmamos que esas voces estén necesariamente excluidas del MIT. La cuestión es estructural: el acceso a los espacios en los que se producen conocimiento, categorías y prioridades también constituye una forma de poder.

Un poder legitimado

El MIT no ocupa en la inteligencia artificial la misma posición que una empresa que controla un modelo fundacional, una plataforma global o grandes centros de datos. Su poder es diferente.

Es, fundamentalmente, un poder científico, institucional y epistemológico.

Consiste en producir conocimiento, formar a quienes construirán tecnologías futuras, conectar actores que poseen recursos distintos y contribuir a establecer qué preguntas merecen investigación y qué categorías utilizamos para interpretar sus consecuencias.

Por eso el MIT resulta central para un mapa de poder de la inteligencia artificial. Su caso muestra que el poder tecnológico no reside únicamente en poseer infraestructura, capital o modelos. También reside en algo anterior: la capacidad de producir conocimiento legítimo sobre la tecnología y de influir en la definición de los problemas que la sociedad deberá resolver.

Y allí aparece una pregunta que excede al propio MIT: si unas pocas instituciones concentran simultáneamente prestigio científico, recursos económicos, talento y acceso a quienes toman decisiones, ¿quién define la agenda desde la cual pensamos el futuro de la inteligencia artificial?

Datos básicos

  • El Massachusetts Institute of Technology fue fundado en 1861 y abrió sus puertas a estudiantes en 1865, en un contexto marcado por la industrialización estadounidense y por una concepción de la educación orientada a vincular conocimiento científico y problemas prácticos .
  • En el ejercicio fiscal 2025, el MIT informó un fondo patrimonial de aproximadamente USD 27.400 millones (MIT News, 2025).
  • 106 personas vinculadas al MIT, entre graduados, docentes y otros integrantes de su comunidad, han recibido el Premio Nobel (MIT, s. f.-a).
  • Durante el año fiscal 2025, el MIT realizó 684 divulgaciones de invenciones, presentó 623 nuevas solicitudes de patentes estadounidenses, obtuvo 282 patentes estadounidenses y 38 empresas fueron apoyadas en la utilización de propiedad intelectual del MIT (MIT, s. f.-b).
  • El MIT mantiene iniciativas institucionales de investigación y educación en distintas regiones del mundo a través de programas como MIT International Science and Technology Initiatives (MISTI), que conecta a estudiantes y docentes con universidades, empresas y organizaciones internacionales (MIT International Science and Technology Initiatives, s. f.).

Referencias

Dizikes, P. (2019, 1 de marzo). For founders of new college of computing, the human element is paramount. MIT News. https://news.mit.edu/2019/founders-new-college-computing-human-element-reif-schwarzman-0301

McDonnell, L. (2025, 3 de febrero). Introducing the MIT Generative AI Impact Consortium. MIT Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory. https://www.csail.mit.edu/news/introducing-mit-generative-ai-impact-consortium

MIT. (s. f.-a). Awards & honors. MIT Facts. https://facts.mit.edu/awards-honors/

MIT. (s. f.-b). Technology licensing. MIT Facts. https://facts.mit.edu/

MIT AI Policy Forum. (2020, 19 de octubre). A global collaboration to move artificial intelligence principles to practice. MIT Schwarzman College of Computing. https://computing.mit.edu/news/a-global-collaboration-to-move-artificial-intelligence-principles-to-practice/

MIT AI Policy Forum. (2022, 23 de septiembre). Q&A: Global challenges surrounding the deployment of AI. MIT Schwarzman College of Computing. https://computing.mit.edu/news/the-global-challenges-surrounding-the-deployment-of-ai/

MIT AI Risk Initiative. (2026a). How is AI being governed? https://airisk.mit.edu/ai-governance

MIT AI Risk Initiative. (2026b, 9 de abril). Mapping the AI Governance Landscape: April 2026 Update. https://airisk.mit.edu/blog/mapping-the-ai-governance-landscape-april-2026-update

MIT CSAIL. (s. f.). Strategic partners. Massachusetts Institute of Technology. https://www.csail.mit.edu/sponsors/strategic-partners

MIT CSAIL Alliances. (s. f.). CSAIL Alliances. Massachusetts Institute of Technology. https://www.csail.mit.edu/engage/csail-alliances

MIT CSAIL Alliances. (s. f.). CSAIL by the numbers. Massachusetts Institute of Technology. https://cap.csail.mit.edu/engage/why-csail-alliances/csail-numbers

MIT FutureTech. (2024, 14 de agosto). Presenting the AI Risk Repository. Massachusetts Institute of Technology. https://futuretech.mit.edu/news/presenting-the-ai-risk-repository

MIT AI Risk Initiative. (s. f.). About us. Massachusetts Institute of Technology. https://airisk.mit.edu/about

MIT International Science and Technology Initiatives. (s. f.). MISTI is the hub for global experiences at MIT. About MISTI, Massachusetts Institute of Technology. https://misti.mit.edu/about

MIT News. (2025, 10 de octubre). MIT releases financials and endowment figures for 2025. Massachusetts Institute of Technology https://news.mit.edu/2025/mit-releases-financials-and-endowment-figures-1010

MIT News. (2026, 29 de abril). The MIT-IBM Computing Research Lab launches to shape the future of AI and quantum computing. Massachusetts Institute of Technology. https://news.mit.edu/2026/mit-ibm-computing-research-lab-launches-0429

MIT News Office. (2018, 15 de octubre). MIT reshapes itself to shape the future. Massachusetts Institute of Technology https://computing.mit.edu/news/mit-reshapes-itself-to-shape-the-future/

MIT Schwarzman College of Computing. (s. f.). External collaborations. Massachusetts Institute of Technology. https://computing.mit.edu/external-collaborations/

Reuters. (2024, 24 de mayo). Blackstone CEO Schwarzman to back Trump, Axios reports. https://www.reuters.com/world/us/blackstone-ceo-schwarzman-back-trump-axios-reports-2024-05-24/

Viebeck, E. (2016, 2 de diciembre). Trump stacks kitchen cabinet with millionaire, billionaire executives. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/news/powerpost/wp/2016/12/02/trump-stacks-kitchen-cabinet-with-millionaire-billionaire-executives/