Por Javier Surasky
Introducción
La gobernanza internacional de la inteligencia artificial (IA)
no es posible en el estado actual.
Para hacerla posible, debemos atravesar un proceso previo al
logro de acuerdos normativos: los Estados necesitan una base común para
entender qué evalúan, qué riesgos priorizan y con qué criterios comparan
sistemas. En otros términos, necesitan “hablar sobre lo mismo”.
En un campo atravesado por asimetrías técnicas y políticas, en
que la
generación de conocimiento forma parte de la distribución del poder a nivel
global, no existe espacio por fuera del hoy golpeado Sistema de las
Naciones Unidas para encarar ese desafío. La creación de un Panel Científico Internacional
Independiente sobre Inteligencia Artificial (PCIA) puede ser la semilla para
generar los entendimientos de base necesarios.
Como señaló António Guterres en la apertura de la primera reunión del Panel, estableciendo “líneas de base técnicas” que habiliten una conversación internacional mejor fundamentada (Guterres, 2026).
Qué es el Panel
El PCIA fue formalmente establecido mediante la resolución A/RES/79/325 de la Asamblea
General (AGNU) del 26 de agosto de 2025, que fija sus términos de referencia y
modalidades de creación y funcionamiento, al tiempo que establece el Diálogo
Global sobre la Gobernanza de la IA, a partir de la propuesta incluida en el informe
Gobernanza
de la IA en beneficio de la humanidad producido por el Órgano Asesor de
Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial de Naciones Unidas en septiembre de
2024. Todo este proceso se inscribe, a la vez, dentro del Pacto Digital Global
adoptado en la Cumbre del
Futuro de 2024.
La resolución mandataba al secretario general para crear una
lista de propuesta de 40 nombres de científicos para integrar este grupo, que
fue presentada a la AGNU y adoptada el 12 de febrero de 2026, con el
nombramiento de los 40 expertos recomendados (A/80/619).
El mandato del PCIA consiste en producir evaluaciones científicas independientes, basadas en evidencia, sobre las oportunidades, riesgos e impactos de la IA para brindar insumos al futuro Diálogo Global sobre la Gobernanza de la IA, una misión que parece querer replicar la del Panel Internacional sobre Cambio Climático en la campo de la IA.
PCIA: primera reunión
La primera reunión del Panel tuvo lugar recientemente, el 3
de marzo de este año, y la información disponible sobre esta es limitada, lo
que nos fuerza a distinguir entre lo informado oficialmente y lo que se infiere
a partir del mandato del Panel y las declaraciones del Secretario General sobre
el tema (Guterres,
2026; United
Nations, 2026).
Sabemos que, en lo operativo, en ese encuentro los miembros del
PCIA eligieron a Yoshua Bengio y Maria Ressa como facilitadores de la
elaboración de su primer informe.
La elección de estas dos personalidades es el primer mensaje claro que envía el PCIA: Yoshua Bengio es una figura central del desarrollo del deep learning, profesor de la Université de Montréal y ganador del Premio Turing 2018. Maria Ressa es una periodista filipina, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2021 por su defensa de la libertad de expresión. La elección de ambos logra unificar autoridad técnica y una trayectoria vinculada a defensa de derechos y responsabilidad pública.
Lo discutido
Sobre el contenido de la reunión, la información es
excesivamente limitada. El punto más importante que aparece en las fuentes
oficiales es el acuerdo en torno a la necesidad de construir líneas de base técnica
compartidas que sirva para evaluar capacidades, desempeño y riesgos de la IA, facilitar
la cooperación internacional en la materia y reducir la fragmentación
regulatoria (Guterres,
2026).
El PCIA también habría debatido la incorporación, como parte
del mandato otorgado al cuerpo, de presentar sugerencias sobre cómo testear sistemas
de IA y medir sus riesgos. Mediante datos y criterios comparables que sean
útiles a la hora de entablar discusiones internacionales.
La primera reunión, en consecuencia, tuvo como foco
organizar trabajos futuros y dar estructura al Panel, definiendo autoridades y
ejes centrales de trabajo sin haber entrado aún a discutir propuestas de medidas
concretas a realizar a la sociedad internacional, lo que no hace a este
encuentro menos relevante, sino que destaca la importancia política de su
trabajo y deja claro que no se trata de una mera cuestión de buena técnica
digital sino, principalmente, de establecer una infraestructura de conocimiento
sobre IA dentro del sistema de la ONU.
Este posicionamiento no escrito que veo es crítico, ya que
el PCIA está en el inicio de un proceso más largo, y esa posición inicial le da
ventajas a la hora de “marcar agenda”; el Panel dará insumos al Diálogo Global sobre
Gobernanza de la IA, ya en consultas y que terminará con una reunión a
realizarse el 6 y 7 julio de 2026 en Ginebra, y otra en mayo de 2027 en Nueva
York, back to back con la cumbre
global de AI for Good de 2026, que tendrá lugar en el mismo lugar entre el
7 y el 10 de julio.
En perspectiva, esto parece señalar que la ONU se mueve en dirección a formular un mecanismo de reducción de brechas de información en IA, basado en expertos, que además pueda sentar las bases de un vocabulario común para las conversaciones internacionales sobre el tema, lejos todavía de cualquier atisbo de autoridad regulatoria central. Puesto en otros términos, la meta-misión del PCIA es generar legitimación cognitiva, y no normativa.
Conclusiones
A pesar de la limitación en la divulgación de información, la
reunión inicial del PCIA parece haber mostrado cuál es su lugar concreto en la arquitectura
emergente de gobernanza de la IA de Naciones Unidas: producir evidencia,
organizar conocimientos y contribuir a establecer criterios comunes de evaluación
de sistemas y riesgos, lo que es condición necesaria, pero no suficiente, para
que las discusiones en torno a la gobernanza global de la IA no queden presas
en declaraciones vagas y respuestas inconexas.
Para que eso sea posible, el PCIA debe poder transmutar su autoridad
científica en capacidad efectiva de influencia política. Allí, entiendo, reside
su principal reto: dar cuerpo a la tantas veces mencionada interfaz entre
ciencia y política, y hacerlo en beneficio de las personas, siguiendo los
principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, que siguen
siendo la mejor representación del sueño irrenunciable de un mundo con paz,
justicia y equidad, y para que ello sea posible el Panel Científico
Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial debe orientar desde
los inicios de su labor a proponer criterios mínimos comunes para probar
sistemas de IA y medir riesgos que puedan ser aplicados también por Estados con
capacidades técnicas limitadas. Si el PCIA es semilla de una gobernanza digital
global, debería asegurar que sus aportes incluyan las voces que ese ecosistema
excluye.
