¿Qué dicen quienes compiten por la Secretaría General de la ONU sobre inteligencia artificial?

Por Javier Surasky

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Siluetas diplomáticas observan una red de inteligencia artificial proyectada en una sala de Naciones Unidas.

Por qué la IA importa en la sucesión de António Guterres

La inteligencia artificial ya está reconfigurando todas las áreas de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas, así como al funcionamiento de la propia institución, pero quienes aspiran a suceder a António Guterres al frente de la Organización no parecen atribuirle la misma importancia ni ofrecer respuestas igualmente elaboradas.

En este blog, analizo qué dicen, y qué omiten decir, las personas candidatas a la Secretaría General en sus documentos de visión y durante los diálogos interactivos ante la Asamblea General, para determinar qué lugar ocupa la IA en sus propuestas.

A partir de estas fuentes, reconstruyo la orientación general de cada candidatura respecto de la gobernanza internacional de la IA, sus efectos sobre el desarrollo, la paz y la seguridad, el empleo, las brechas digitales y el funcionamiento interno de las Naciones Unidas, en un análisis en que distingo referencias explícitas de formulaciones generales y silencios documentales; entendiendo que la ausencia de una posición desarrollada es, en sí misma, una posición en tanto permite acercarse al grado de prioridad y elaboración que cada candidato/a atribuye al tema.

El estudio se limita deliberadamente a los tipos de documentos primarios producidos en el marco formal del proceso de selección: las declaraciones de visión, presentadas junto con las candidaturas, y las intervenciones en los diálogos interactivos convocados por la Asamblea General, de tal modo que se hace posible una comparación sobre una base común a todas las candidaturas, aunque el precio que pagamos es el de dejar fuera posibles referencias a la IA en discursos anteriores, entrevistas y actuaciones desarrolladas en otros cargos.

Rebeca Grynspan: la IA como transformación estructural

La IA avanza más rápidamente que cualquier tecnología de la historia
y está reconfigurando las economías y sociedades,las fuerzas militares,
los sistemas de información y la propia naturaleza del trabajo.


La IA ocupa un lugar explícito y transversal en su declaración de visión, donde se la presenta como una transformación que afecta a la economía, la sociedad, el trabajo, los sistemas de información y las capacidades militares, y propone incorporar herramientas de IA y análisis de datos a las capacidades operativas de la ONU, particularmente en materia de alerta temprana y prevención de conflictos.

Esta integración también estuvo presente en el diálogo interactivo, donde Grynspan destacó la capacidad de las decisiones algorítmicas para producir efectos transfronterizos: “El algoritmo creado en un país transforma las vidas en todos los demás”.

Grynspan ofrece la concepción más estructural de la IA entre las candidaturas presentadas, donde esta tecnología es incorporada como parte de una transformación de las relaciones internacionales que requiere de una gobernanza común.

Siguiendo varios años de su gestión al frente de la UNCTAD, la posición de Grynspan expresa el reconocimiento de una interdependencia tecnológica asimétrica en que los impactos de la IA se distribuyen internacionalmente, mientras que las capacidades para diseñarla, controlarla y beneficiarse de ella permanecen concentradas, sin embargo no lo hace de forma directa sino enfatizando la necesidad de evitar la expansión de brechas digitales y señalando el riesgo de que la innovación refuerce desigualdades preexistentes.

En su planteamiento, la función de Naciones Unidas consistiría fundamentalmente en ampliar la difusión de las capacidades tecnológicas para democratizarlas y lograr que sus beneficios alcancen a gobiernos, comunidades y jóvenes que podrían quedar excluidos del mundo digital.

En cuanto a la adopción institucional de la IA por la ONU propone que la Organización utilice IA para analizar riesgos, fortalecer la prevención y mejorar sus operaciones, además de liderar un proceso de construcción de gobernanza global, asignándole con ello un doble rol como facilitadora de la regulación y como usuaria de sistemas de IA.

Sin embargo, esta posición presenta algunas tensiones ineludibles: la incorporación rápida de herramientas algorítmicas para la prevención de conflictos puede mejorar la capacidad de procesar información, pero también puede introducir problemas de sesgo, explicabilidad, calidad de los datos y responsabilidad. Ni la declaración ni la participación de la candidata costarricense en el diálogo especifican cómo deberían auditarse esos sistemas, quién respondería por sus errores o de qué modo se preservaría la capacidad de impugnación de Estados y comunidades afectados.

Su enfoque puede calificarse de amplio y políticamente significativo, pero más centrado en el diagnóstico que en la arquitectura de una gobernanza de la IA: identifica la naturaleza transnacional y distributiva del problema, pero no define mecanismos precisos para regular a las empresas tecnológicas, democratizar el acceso a infraestructura o supervisar el uso de IA dentro de la propia Organización.

Rafael Mariano Grossi: una mirada instrumental y marginal

“La IA, como toda tecnología, es en sí misma neutral.
Puede ser una fuerza para el bien”.


Comparativamente, la candidatura de Grossi presenta una baja elaboración conceptual e institucional en materia de IA.

El argentino no desarrolla en su visión una posición sobre inteligencia artificial: centrado en torno a la idea de la eficacia de Naciones Unidas, la reducción de duplicaciones, la prevención de crisis, la diplomacia activa y la necesidad de demostrar resultados, descuida ese frente indispensable para lograr lo que propone como objetivo básico, una ausencia que demuestra que la gobernanza tecnológica no integra de manera autónoma sus prioridades.

En contraposición, Grossi sí realizó una valoración explícita al responder en el diálogo interactivo cuando, en respuesta a una pregunta de Trinidad y Tobago sobre su posición, en relación con el aprovechamiento de la IA para reducir las brechas de desarrollo dentro y entre Estados miembros, señaló que el OIEA ya interactúa con la IA y con empresas del sector, mencionó el Pacto Digital Global y expresó una mirada general de esta como una tecnología cuyo impacto depende del uso que haga de ella.

La posición de Grossi parece enmarcarse en un optimismo tecnológico de tipo instrumental, en el que la IA no aparece como una estructura que redistribuye poder, genera nuevas dependencias o modifica las condiciones de la acción política sino que es considerada principalmente como una herramienta neutral: para Grossi el problema clave no está en el control de infraestructuras ni en la desigualdad en la capacidad para decidir qué criterios se incluyen en un algoritmo, lo que ubica a la IA en una lógica administrativa y pragmática.

La tesis de la neutralidad tecnológica plantea dificultades, porque no logra ver que los sistemas de IA no surgen en un vacío político y desplaza decisiones críticas sobre modelos y algoritmos al terreno de los “usos”, cuando una parte significativa de sus efectos está, en realidad, incrustada en el diseño y en las condiciones materiales de acceso y, como resultado, Grossi no desarrolla posiciones sobre concentración empresarial, dependencia tecnológica, brechas de infraestructura, sistemas militares autónomos, protección de datos o responsabilidades, ni logra definir qué papel corresponde a la ONU frente a los actores privados que concentran las capacidades de frontera.

Macky Sall: IA, desarrollo y brecha digital

Si se gobierna con sabiduría, la revolución tecnológica puede
ser un formidable acelerador del progreso al servicio de la humanidad.


En su documento de visión, Sall ubica la IA entre las grandes transformaciones tecnológicas contemporáneas y la presenta como una oportunidad para impulsar el desarrollo, aunque no aporta elementos para una arquitectura orientada a su gobernanza que vayan más allá de afirmaciones generales.

Ya durante el diálogo, Sall desarrolló su posición frente a la IA con mayor claridad, señalando que “La inteligencia artificial debería permitirnos reducir aún más la brecha digital” y atándola estrechamente a elementos de impulso del desarrollo.

Desde una mirada favorable a la tecnología, aunque con beneficios condicionados al establecimiento de una gobernanza orientada por la prudencia, presenta a la IA como una herramienta capaz de reducir brechas y mejorar el funcionamiento de la ONU, diferenciándose de quienes proponen una aceptación escasamente crítica de la innovación y afirmando que el progreso tecnológico necesita dirección política, educación y cooperación internacional.

Sin embargo, deja solo elementos generales cuando se trata de definir políticas redistributivas que eviten que la expansión de la IA resulte en brechas más profundas entre quienes controlan cómputo, infraestructura y datos y quienes dependen de servicios producidos en otros países o, en otras palabras, identifica el objetivo de inclusión, pero no desarrolla los instrumentos necesarios para alcanzarlo.

Sí logra mucho mayor concreción cuando propone utilizar IA como herramienta de traducción en la ONU, señalando que podrían romper bloqueos lingüísticos, reducir costos y facilitar la participación de comunidades cuyos idiomas no forman parte de las seis lenguas oficiales de la Organización. Esta orientación toca un problema sensible: los algoritmos de traducción son portadores de epistemologías que imponen ciertas visiones al trabajar el texto, y no son capaces de captar las sutilezas del lenguaje, algo que traductores humanos experimentados sí consiguen y que es esencial en el mundo diplomático. Sall no aborda estas limitaciones ni explica cómo garantizar calidad, control humano y soberanía sobre los datos lingüísticos.

Sall también hace referencia a la necesidad de establecer una plataforma mundial de cooperación, pero no define su mandato, sus miembros o su relación con los mecanismos existentes, lo que marca una constante; posiciones mucho más concretas sobre IA en materia administrativa que en el área de su gobernanza internacional.

María Fernanda Espinosa: IA, empleo y gobernanza multilateral

“La ONU debe apoyar una IA para el futuro, no para unos pocos”.


Espinosa incorpora la IA en dos dimensiones: como herramienta para fortalecer las capacidades analíticas y preventivas de la ONU y como objeto de cooperación multilateral.

En su documento de visión propone combinar el uso de IA con la experiencia del personal para determinar dónde continúa siendo posible avanzar políticamente, plantea profundizar el Pacto Digital Global y el diálogo mundial sobre IA, subrayando elementos de democratización y ampliación de las capacidades de uso de la IA por todos y todas como un elemento transversal de su posicionamiento.

Ya durante el diálogo, Espinosa vinculó la tecnología con el empleo y la necesidad de coordinación institucional: en respuesta a una pregunta formulada por Djibouti sobre cómo movilizar al sistema de Naciones Unidas en torno a una agenda mundial de empleo, dijo que “Cuando observo el impacto de la inteligencia artificial, creo firmemente que debemos tomarnos en serio la alineación del sistema de las Naciones Unidas”.

Presenta la IA como un problema de gobernanza multilateral y de justicia distributiva: cuando habla de apoyar una IA “para el futuro, no para unos pocos” deja expresa su preocupación por la concentración de sus beneficios, aun cuando su enfoque se mantiene dentro de un lenguaje programático amplio: responsabilidad, inclusión, prosperidad y cooperación aparecen como las cuatro categorías centrales que orientan políticamente su propuesta, pero sin llegar a propuestas específicas sobre cómo redistribuir capacidades o qué obligaciones deberían imponerse a los actores que controlan los sistemas.

En línea con ello, asigna a Naciones Unidas la función principal de ser la institución convocante y coordinadora para los debates a nivel global, entendiendo que debería ofrecer un espacio para discutir riesgos y oportunidades, continuar la implementación del Pacto Digital Global y alinear a las distintas entidades del sistema. Sin embargo, la candidata no es precisa sobre cómo convertir el diálogo en compromisos o evitar que la participación formal de todos los países funcione como un velo que oculte las enormes diferencias en sus capacidades efectivas de negociación en el campo de la IA.

A pesar de esa crítica, esta posición busca claramente aprovechar la ventaja institucional real de la ONU como único foro de alcance universal y competencias generales.

El énfasis que hace la candidata en el eje de IA y empleo añade una dimensión social que evita el tratamiento de la IA como un asunto de innovación y pone sobre la mesa factores sociales más amplios: en una referencia a la situación de la juventud africana reconoció que las consecuencias de la automatización serán diferentes según la estructura demográfica, productiva y educativa de cada región.

Su posición es más elaborada que la de varias otras candidaturas, pero sigue sin traducir sus ideas en acciones concretas orientadas al establecimiento de reglas comunes, responsabilidades de actores o de mecanismos de rendición de cuentas.

Carolyn Rodrigues-Birkett: uso institucional de IA en Naciones Unidas

“Considero que esta Organización puede utilizar la IA
de manera más eficaz y que, ciertamente, podemos invertir más en ello”.


En la declaración de visión, Rodrigues-Birkett no desarrolla la IA como una prioridad autónoma dentro de un documento que se enfoca en prevención de conflictos, desarrollo sostenible, derechos humanos, cambio climático, situación de los pequeños Estados y la reforma institucional.

Durante el diálogo sí se refiere al uso de la IA dentro de Naciones Unidas: respondiendo a una pregunta realizada por Andorra, en nombre del Grupo de Embajadores de la Francofonía, sobre multilingüismo dentro de Naciones Unidas, afirmó que “La Secretaría ya está utilizando IA, con revisión humana, y tenemos más trabajo por hacer para aprovechar esa herramienta”. La referencia a la revisión humana se presenta como el componente normativo más concreto de su posición, aunque planteada en términos excesivamente generales, puede leerse como contradictoria con otros elementos de su discurso, como el de la aplicación de la IA para mejorar el multilingüismo en la ONU que veremos enseguida.

La posición de Rodrigues-Birkett es, en consecuencia, predominantemente operacional y carece de una visión general de la transformación producida por la IA a nivel global o de propuestas para su gobernanza: el foco está claramente puesto en el modo en que la ONU puede utilizar esta tecnología para cumplir mejor sus funciones.

Sin embargo, el hecho de que haya elegido hacer referencia a la IA al ser preguntada sobre el multilingüismo hace aplicable aquí lo que dijimos antes respecto de las traducciones automatizadas: problemas de sesgos implícitos y de capacidades propiamente humanas envueltas en ese proceso quedan sin ser contemplados.

La posición de Rodrigues-Birkett es cauta en comparación con la de otros candidatos que impulsan enfoques de mayor impulso para el uso de la IA en la ONU, por lo que su alcance resulta reducido.

Olara Otunnu: una propuesta institucional para la IA

“Está emergiendo rápidamente una nueva economía mundial
basada e impulsada por la inteligencia artificial”.


El documento de visión del último candidato en entrar en la carrera por liderar la Secretaría General de la ONU (su candidatura fue presentada el 24 de julio) incorpora la IA como uno de sus ejes, y ya desde su introducción se presenta a los avances tecnológicos enmarcados en una tensión entre promesa y amenaza: mantiene que la IA y otros desarrollos científicos podrían abrir “una potencial era de oro en la historia humana”, al tiempo que advierte sobre un escenario de dislocación económica y de riesgos para la paz y la seguridad, imaginando “un tiempo en que los drones y la inteligencia artificial puedan evolucionar y dominar a la raza humana”.

Destaca su propuesta de “asegurar la creación de un órgano especial encargado de supervisar el trabajo de la ONU sobre inteligencia artificial, que podría incluir: i) la elaboración de marcos para el desarrollo, la adopción, la seguridad, la gobernanza y los impactos sociales y laborales de la IA; y ii) el uso de la IA y de la tecnología digital para contribuir a sacar a miles de millones de personas de la pobreza mediante la inclusión financiera y digital”.

La tardía presentación de la candidatura de Otunnu ha hecho que, hasta la fecha en que se escribe este blog (6 de agosto de 2026), la página oficial del proceso de selección no registre un diálogo interactivo individual de Otunnu con la Asamblea General, por lo que solo podemos decir que este presenta una de las posiciones más explícitas y programáticamente ambiciosas entre las candidaturas en la que la IA se vincula explícitamente con producción, empleo, inclusión financiera, lucha contra la pobreza y seguridad internacional.

Su declaración de visión combina optimismo desarrollista con percepción de riesgos, pero al concentrarse en los extremos pierde la perspectiva de los problemas más inmediatos de gobernanza, tales como la concentración empresarial, la opacidad de los sistemas, la discriminación algorítmica, la dependencia de infraestructuras privadas o la desigual distribución de capacidades.

Su consideración de la inclusión financiera y digital introduce una dimensión distributiva, pero no se explica mediante qué mecanismos podría alcanzar a aquellas personas que carecen de conectividad, capacidades técnicas o acceso a infraestructura, lo que genera un riesgo de “buenas intenciones” que acaban ampliando las brechas existentes.

Conclusión: más diagnóstico que arquitectura de gobernanza

El análisis realizado muestra que la inteligencia artificial ocupa diferentes lugares en las propuestas de quienes aspiran a dirigir las Naciones Unidas, agrupándose en:

  • Candidaturas que incorporan la IA como una transformación estructural que afecta al desarrollo y a diferentes ámbitos de la vida social y al funcionamiento institucional. Aquí ubicamos a Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa y Olara Otunnu.
  • Candidaturas que la consideran de manera puntual, instrumental o incluso marginal. Se ubican aquí Rafael Grossi, como el caso más claro de tratamiento marginal, Carolyn Rodrigues-Birkett y Macky Sall.

Dentro de esa calificación, cada candidatura expone un enfoque propio: Grynspan ofrece el diagnóstico más estructural; Otunnu presenta la propuesta institucional más concreta (aunque siga siendo muy general); Espinosa logra la articulación más clara entre IA, empleo y coordinación multilateral; Sall y Rodrigues-Birkett se acercan más a elementos operativos; y Grossi le da un tratamiento residual.

Esas diferencias muestran cómo cada candidato/a ha integrado la IA en su diagnóstico del orden internacional contemporáneo y en su concepción del liderazgo que debería ejercer el/la secretario/a general.

La comparación también permite ver una tensión que atraviesa a varias propuestas que promueven un mayor uso de IA dentro de las Naciones Unidas, ya sea de manera general o en ciertos sectores como prevención de conflictos o traducción automática, pero ninguna refiere de forma clara a las salvaguardias necesarias para esa adopción, por lo que quedan fuera del debate asuntos claves como auditoría, explicabilidad, responsabilidad, selección de proveedores, protección de datos o capacidad de impugnación por parte de los Estados o comunidades afectados, por nombrar algunos ejemplos de una lista mucho más extensa.

Tampoco aparece en ninguna propuesta un desarrollo de la dimensión del poder propia de la IA. Se habla de inclusión, reducción de brechas y acceso a los beneficios de la IA, pero no de la concentración de cómputo, datos, talento e infraestructura en un grupo reducido de empresas y Estados.

Como resultado de ambos elementos, la mayoría de las propuestas identifican riesgos, pero no incluyen mecanismos capaces de modificar la distribución efectiva de capacidades ni de contener los peligros. La propuesta de crear una instancia propia para el tratamiento de la IA dentro del sistema de las Naciones Unidas que realiza Otunnu queda lejos de ello.

Las declaraciones de visión y los diálogos muestran que casitodas las candidaturas reconocen los problemas y amenazas que llegan con la IA, pero también que existe una distancia considerable entre reconocimiento delproblema, algo en lo que la ONU ha sido históricamente muy buena, y formular una estrategia capaz de gobernarlo, que es lo realmente complicado en un mundo con poca confianza en el multilateralismo, crecientes inequidades y un trasfondo de “digitalidad” que se infiltra en todas las decisiones, afectando la igualdad en la capacidad de decidir aun cuando se trabaja bajo ficciones de participación democrática e inclusiva.

Si tenemos en cuenta que la persona que resulte seleccionada para liderar la ONU tendrá dentro de su plazo de mandato el cierre de la Agenda 2030, y tal vez le corresponderá liderar institucionalmente el proceso sobre el “post-2030”, le corresponderá dar el impulso necesario al Pacto para el Futuro, que incluye como anexo el Pacto Global Digital, y lograr que la ONU se modernice, entre otras razones, para poder responder de manera eficiente y eficaz a un mundo ya digital.

“El trabajo más imposible del mundo” se vuelve cada vez más imposible, pero hay algo que la IA no debería cambiar: la responsabilidad indelegable del secretario/a general de ejercer criterio político y liderazgo, asumir decisiones y responder por ellas.


Referencias

Espinosa Garcés, M. F. (2026). Vision statement: Candidate for Secretary-General of the United Nations. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2026/05/12/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-the-president-of-the-security-council-on-selection-and-appointment-of-sg-nomination-of-ms-maria-fernanda-espinosa-garces-for-the-position-of-secr/

Grossi, R. M. (2025). Vision statement: Candidate for Secretary-General of the United Nations. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2025/11/28/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-on-secretary-general-nomination-candidate-rafael-mariano-grossi/

Grynspan Mayufis, R. (2026). Vision statement: Candidate for Secretary-General of the United Nations. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2026/03/04/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-the-president-of-the-security-council-on-nomination-of-ms-rebeca-grynspan-by-the-republic-of-costa-rica-for-the-position-of-secretary-general/

Otunnu, O. A. (2026). Outline agenda for the United Nations: Olara Otunnu’s vision statement. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2026/07/27/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-and-president-of-the-security-council-on-the-joint-letter-on-nomination-of-mr-olara-otunnu-by-the-republic-of-uganda-for-the-position-of-secretary-general/

Rodrigues-Birkett, C. (2026). Vision statement: Candidate for Secretary-General of the United Nations. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2026/06/15/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-the-president-of-the-security-council-on-selection-and-appointment-of-sg-on-nomination-of-ms-carolyn-rodrigues-birkett-for-the-position-of-secret/

Sall, M. (2026). Déclaration de vision: Candidat au poste de Secrétaire général de l’Organisation des Nations Unies. United Nations. https://www.un.org/pga/80/2026/03/03/letter-from-the-president-of-the-general-assembly-the-president-security-council-on-nomination-of-mr-macky-sall-by-the-republic-of-burundi-for-the-position-of-secretary-general/

United Nations. (2026). Selection and appointment of the next Secretary-General. https://www.un.org/en/sg-selection-and-appointment

United Nations. (2026, April 21). Rafael Mariano Grossi: Interactive dialogue for the position of the next Secretary-General of the United Nations [Video and automated transcript]. UN Web TV. https://transcripts.un.org/en/asset/k10/k105axdjuz

United Nations. (2026, April 22). Macky Sall: Interactive dialogue for the position of the next Secretary-General of the United Nations [Video and automated transcript]. UN Web TV. https://transcripts.un.org/en/asset/k18/k1846ni8aq

United Nations. (2026, April 22). Rebeca Grynspan Mayufis: Interactive dialogue for the position of the next Secretary-General of the United Nations [Video and automated transcript]. UN Web TV. https://transcripts.un.org/en/asset/k1g/k1g4kqhazq

United Nations. (2026, June 15). María Fernanda Espinosa Garcés: Interactive dialogue for the position of the next Secretary-General of the United Nations [Video and automated transcript]. UN Web TV. https://transcripts.un.org/en/asset/k1m/k1mxnayn7q

United Nations. (2026, June 18). Carolyn Rodrigues-Birkett: Interactive dialogue for the position of the next Secretary-General of the United Nations [Video and automated transcript]. UN Web TV. https://transcripts.un.org/en/asset/k1w/k1wnpi5m6v