Por Javier Surasky
La carrera avanza y los vetos vuelven a ocultarse
El sexto straw poll había producido un cambio
importante en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas: el
uso de papeletas de colores permitió, por primera vez en este proceso,
distinguir los votos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad
de los emitidos por los diez no permanentes, lo que mostró que todas las
candidaturas enfrentaban desalientos provenientes del P5 y modificó la pregunta
que veníamos siguiendo: ya no alcanzaba con saber quién podía reunir nueve
apoyos; había que mirar especialmente quién podía conseguir que todos los
miembros permanentes dejaran de bloquear su candidatura.
El séptimo straw poll, realizado el 30 de octubre,
vuelve a cambiar las condiciones del análisis.
El Consejo regresó a las papeletas indiferenciadas, por lo
que sabemos cuántos votos de aliento, desaliento y “sin opinión” recibe cada
candidatura, pero no de qué países provienen, una decisión que estuvo
vinculada, entre otras razones, a la incorporación de una nueva candidata, Lana
Nusseibeh, y tomada bajo la convicción de varios miembros de que debía
someterse primero a una ronda comparable con las atravesadas por quienes ya
estaban en carrera.
Para nuestro análisis, la consecuencia es directa: volvemos
a la incertidumbre, y con ello vuelve a ser útil el indicador combinatorio sobre incertidumbre del voto de los P5 que
utilicé en los primeros cinco straw polls para medir la posibilidad de
que ninguno de los votos de desaliento de una candidatura provenga de un
miembro permanente.
Pero el escenario político también cambió; Macky Sall retiró
su candidatura el 17 de octubre, después de haber recibido cinco alientos y
diez desalientos en el sexto sondeo, tres de estos últimos provenientes del P5,
y cuatro días después, Emiratos Árabes Unidos presentó la candidatura de Lana
Nusseibeh, que llega así a la carrera cuando ya se han realizado seis rondas de
votación.
De esta forma, el séptimo straw poll combina tres
movimientos distintos: una mayor concentración de apoyos entre las candidaturas
que encabezan la carrera, un retroceso en la información disponible sobre los
votos del P5 y la entrada efectiva de una latecomer.
Los resultados
El séptimo straw poll produjo el siguiente resultado:
|
Candidatura |
Aliento |
Desaliento |
Sin
opinión |
|
Rebeca
Grynspan |
11 |
4 |
0 |
|
Rafael Grossi |
9 |
4 |
2 |
|
Carolyn
Rodrigues-Birkett |
8 |
6 |
1 |
|
Lana
Nusseibeh |
7 |
6 |
2 |
|
Olara Otunnu |
4 |
11 |
0 |
|
María
Fernanda Espinosa Garcés |
2 |
10 |
3 |
|
Ivonne A-Baki |
1 |
14 |
0 |
Fuente: 1 for 8
billion
La tabla muestra una carrera más concentrada en la parte
superior con Grynspan ampliando su ventaja y alcanzando once alientos, Grossi
con nueve, Rodrigues-Birkett quedando estable en ocho y Nusseibeh ingresando
con siete alientos, seis desalientos y dos posiciones sin opinión.
Pero, como ya lo señalamos en nuestros posts anteriores de
esta serie, esos números cuentan solamente una parte de la historia.
En la ronda anterior sabíamos que Grynspan,
Rodrigues-Birkett y Grossi recibían dos desalientos de miembros permanentes
cada uno. Hoy vemos que Grynspan y Grossi reducen sus desalientos totales a
cuatro, pero no podemos saber si esa mejora proviene de cambios entre los
miembros permanentes, los no permanentes o desde ambos grupos. La información
que habíamos ganado en el sexto sondeo volvió a desaparecer.
Volvemos a traducir la incertidumbre
Ante ese retroceso informativo, recupero el mismo indicador
utilizado en las primeras rondas, recordando que su cálculo busca expresar,
dada la cantidad total de desalientos que recibe una candidatura, cuál es la
proporción de distribuciones posibles en las que ninguno de esos desalientos
provendría de al menos uno de los cinco miembros permanentes.
Los resultados del séptimo sondeo son los siguientes:
|
Candidatura |
Desalientos |
Posibilidad de que ninguno provenga del P5 |
|
Rebeca
Grynspan |
4 |
15,38 % |
|
Rafael Grossi |
4 |
15,38 % |
|
Carolyn
Rodrigues-Birkett |
6 |
4,20 % |
|
Lana
Nusseibeh |
6 |
4,20 % |
|
Olara Otunnu |
11 |
0 % |
|
María
Fernanda Espinosa Garcés |
10 |
0,033 % |
|
Ivonne A-Baki |
14 |
0 % |
Fuente: elaboración
propia
El regreso del indicador no borra lo que aprendimos en la
ronda anterior. Sabemos que el 16 de octubre Grynspan y Grossi recibían dos
desalientos del P5. También sabemos que ahora ambos tienen solamente cuatro
desalientos totales cuando antes Grynspan tenía cinco y Grossi y Rodrigues-Birkett
seis cada uno, lo que indica que los desalientos se redujeron para los primeros
dos y quedaron estables para la tercera.
Lo que no sabemos es quién cambió de posición, por lo que no
podemos afirmar que alguno de ellos haya "superado vetos" o reducido
su oposición entre los 5P.
Veamos la situación en que queda cada una de las
candidaturas:
Grynspan: once apoyos y una pregunta abierta
Rebeca Grynspan obtiene el resultado más fuerte de cualquier
candidatura en esta ronda: once alientos, cuatro desalientos y ninguna posición
sin opinión, esto es dos alientos más y un desaliento menos que en el sexto
starw poll, al tiempo que desaparece el único voto sin definir.
En términos numéricos, su situación es claramente mejor:
supera en dos votos el umbral de nueve necesario para una eventual
recomendación del Consejo de Seguridad y es la candidatura que reúne mayor
apoyo, pero el regreso a las papeletas indiferenciadas impide saber si los dos
miembros permanentes que la desalentaban el 16 de octubre modificaron sus
posiciones, y ese es el dato decisivo que falta: si bien Grynspan está más
cerca de una mayoría clara, es aventurado decir que esté más cerca que antes de
superar el obstáculo del P5.
Grossi alcanza los nueve votos
Rafael Grossi también mejora de manera importante. Pasa de
8-6-1 a 9-4-2: suma un aliento, reduce dos desalientos y agrega una posición
sin opinión, lo que le permite, por primera vez, alcanzar el umbral de nueve
votos.
Su situación, sin embargo, reproduce el problema de
información que planteamos para el caso de Grynspan: en la ronda anterior
sabíamos que dos miembros permanentes lo desalentaban y que otro permanecía sin
opinión, pero ahora sus cuatro desalientos son indiferenciados.
La aritmética muestra progreso, pero la dimensión política
que define la posibilidad de una recomendación con su nombre a la Asamblea
General para que lo designe Secretario General permanece oculta.
Eso produce una situación peculiar: Grynspan y Grossi
alcanzan o superan el número de votos necesarios para ganar la carrera hacia la
Secretaría General, y ambos reducen significativamente sus desalientos, pero no
podemos saber si alguno de los bloqueos identificados dos semanas antes ha
desaparecido.
Rodrigues-Birkett: estabilidad que empieza a pesar
Carolyn Rodrigues-Birkett mantiene exactamente el mismo
resultado de la ronda anterior: 8-6-1, una estabilidad puede leerse de dos
maneras.
Por un lado, conserva una posición competitiva y permanece a
un solo voto del umbral de nueve, pero por el otro, mientras Grynspan y Grossi
mejoran, ella permanece inmóvil.
La sexta ronda había mostrado que dos de sus seis
desalientos provenían de miembros permanentes y, como es obvio, el séptimo
sondeo no permite saber si esa situación cambió.
Nusseibeh entra directamente en la competencia
Lana Nusseibeh merece un tratamiento diferente porque no
existe una ronda anterior contra la cual comparar su resultado. Su primera
votación produce un 7-6-2.
Para una candidatura presentada apenas nueve días antes del
sondeo, entrar directamente en cuarto lugar con siete alientos constituye un
resultado políticamente relevante, aun cuando no alcanza para colocarla entre
las candidaturas mejor posicionadas por número de votos, pero tampoco permite
tratarla como una incorporación marginal.
La pregunta sobre los latecomers que veníamos
planteando desde el quinto straw poll dejó de ser hipotética: ya tenemos
al menos una latecomer en carrera, pero el resultado no nos permite
catalogarla como una dark horse, lo que requeriría que apareciera como
una alternativa viable de compromiso frente al bloqueo de las candidaturas que
hoy encabezan la competencia, y todavía no sabemos si eso ocurrirá.
El resto del campo
Olara Otunnu mantiene cuatro alientos, pero sus desalientos
aumentan de diez a once, cifra que hace matemáticamente imposible que todos
provengan de los diez miembros electos: al menos uno debe corresponder
necesariamente a un miembro permanente.
María Fernanda Espinosa pasa de 3-9-3 a 2-10-3. Con diez
desalientos, la posibilidad de que ninguno provenga del P5 es absolutamente
mínima, y políticamente casi inviable.
Ivonne A-Baki conserva su 1-14-0, y con ello sigue en la
misma situacción que Otunnu: es un hecho que enfrenta oposición de varios
miembros permantes.
Sin modificaciones sustantivas de las posiciones actuales,
resulta difícil imaginar una trayectoria hacia la recomendación para cualquiera
de estas tres candidaturas.
¿Mejoró realmente el conjunto?
Si sumamos los resultados de las siete candidaturas
actuales, el séptimo sondeo arroja 42 alientos, 55 desalientos y ocho
posiciones sin opinión, contra los 38, 60 y siete de la ronda anterior, pero
esto ya significa mezcla universos de candidaturas diferentes: Sall participó
en la sexta ronda y luego se retiró mientras que Nusseibeh aparece por primera
vez en la séptima, y los totales son, en laguna medida, resultado de ese cambio
de composición del campo.
Si observamos únicamente las seis candidaturas presentes en
ambas rondas, el cambio es mucho más modesto:
- sexto straw poll: 33 alientos, 50 desalientos y 7 sin opinión;
- séptimo
straw poll: 35 alientos, 49 desalientos y 6 sin opinión.
Es decir apenas dos alientos adicionales, un desaliento
menos y una posición sin opinión menos.
Lo que sí notamos es una mayor concentración en la
"parte alta" de la tabla y, paradójicamente, contamos con menos
información para saber si esa concentración puede convertirse en una
recomendación.
La transparencia del procedimiento parece avanzar y
retroceder con las necesidades políticas del propio Consejo.
¿Más cerca de un dark horse?
En el quinto straw poll planteé que un campo
deteriorado podía crear incentivos para la entrada de latecomers o dark
horses. En el sexto, las papeletas de colores reforzaron esa hipótesis al
mostrar que las candidaturas más fuertes enfrentaban oposición de miembros
permanentes, y ahora tenemos una primera incorporación tardía.
Pero el séptimo sondeo también muestra que todavía existe
margen para una salida entre las candidaturas ya instaladas, y eso podría estar
acercándonos a una definición, pero si los bloqueos de miembros permanentes
siguen estando allí la entrada de Nusseibeh puede ser apenas el comienzo.
La experiencia de 1981, con la elección de Pérez de Cuellar
y que tratamos en una entrada anterior, sigue siendo útil como advertencia, no
como pronóstico: aquel proceso necesitó dieciséis votaciones formales fallidas,
vetos cruzados y el retiro de los dos principales contendientes antes de abrir
espacio al consenso sobre un nuevo secretario general, y este proceso de 2026
todavía no está en ese lugar, lo que puede incentivar a que otras personas
evalúen la posibilidad de sumarse con nuevas candidaturas, y el Consejo ha
vuelto a esconder la información que permitiría saber si sus dos candidatos
mejor posicionados pueden realmente superar al P5.
El séptimo straw poll nos deja, entonces, en una
posición paradójica: la carrera parece más cerca de una definición en los
números y vuelve a ser más difícil de leer en términos políticos.
La pregunta vuelve a ser la misma que intentábamos responder
antes de las papeletas de colores: ¿cuántos de los desalientos que todavía
vemos esconden un veto potencial? Por ahora, solo podemos volver a calcular la
incertidumbre.
.png)
%20S%C3%A9ptimo%20sondeo%20de%20la%20ONU_%20apoyo%20y%20bloqueo%20P5.png)